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Alergia Alimentaria y Asma

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PobreEl mejor 

   La alergia a los alimentos es una respuesta inmunológica adversa a las proteínas de los alimentos. Las reacciones pueden ser mediadas o no por la inmunoglobulina E (IgE).

 

   Las reacciones mediadas por la IgE suelen incluir: la piel, las vías respiratorias y el tracto gastrointestinal, e incluyen síntomas como urticaria, angioedema, vómitos, diarrea, asma o estridor, etc.

   La sibilancia es la manifestación pulmonar más común de la alergia alimentaria, en asociación con otros síntomas, pero pocas veces es el único síntoma y puede aparecer luego de la ingestión del alérgeno alimentario o de la exposición a partículas aerosolizadas del alérgeno.

   La alergia a los alimentos ha aumentado en los últimos 10 a 15 años. (Informes de los EE.UU. y el Reino Unido han demostrado un aumento de casi el doble del número de niños con alergia al maní).

   También se ha observado más a menudo en niños con dermatitis atópica.

   Posiblemente los diversos factores propios del estilo de vida occidental estén vinculados al aumento de atopías. Estos factores son:

 1. Aumento de la exposición a ácaros del polvo domiciliario debido a que las personas permanecen más tiempo en los interiores, así como las viviendas modernas favorecen más el crecimiento de los ácaros del polvo doméstico.

 2. La hipótesis de la higiene sugiere que la disminución del tamaño de la familia, el mejoramiento de las comodidades del hogar y una mayor calidad del aseo personal han reducido las oportunidades de la infección cruzada en las familias jóvenes. A su vez, se ha teorizado que la disminución de la exposición a los microorganismos aumenta la susceptibilidad a las enfermedades alérgicas, alterando el desarrollo del sistema inmune.

 3. Los estudios epidemiológicos han vinculado al desarrollo de la obesidad con la gravedad del asma.

 4. Se responsabiliza a la disminución de la ingesta de antioxidantes y al aumento del consumo de grasa en la dieta occidental, aunque los resultados no han sido concluyentes para demostrar el vínculo entre las alergias, el asma y la dieta.

 5. Se ha comprobado que entre niños criados en una granja la prevalencia de enfermedades alérgicas es menor. Un estudio sugiere que el consumo de leche no pasteurizada por esos niños puede contribuir a la disminución de la sensibilización alérgica.

Alergia a los alimentos como predictor de asma

   Teniendo en cuenta al asma y la alergia a los alimentos juntas, aproximadamente 1/3 de los niños con alergia a los alimentos tiene asma y el 6% aprox. de los niños con asma tienen alergia a los alimentos.

   El desarrollo del asma se ha relacionado con la sensibilización a ciertos alimentos. ( huevos, leche, trigo, maní, trigo, soja, frutas secas, pesado, mariscos, etc.)  

   Se ha investigado el efecto del sodio, el potasio, el magnesio, los antioxidantes (vitamna C y E), y los ácidos grasos sobre el asma y a pesar que varios informes hablan de mejoría de la reactividad bronquial, no hay evidencia concluyente sobre la mejoría del asma debido al control dietario.

Aditivos alimentarios y asma

   Hay más de 2.500 aditivos y pocos de ellos son disparadores del asma.

   Los sulfitos y el glutamato monosódico son los más implicados y los más estudiados.

   Los sulfitos se usan como preservantes y se hallan en muchos alimentos. Los alimentos con más alto contenido de sulfitos son: frutas secas, vino, melaza, chucrut, zumo de uva blanca, papas secas, salsas, camarones frescos, pectina, jarabe de maíz, encurtidos y confituras.

   El glutamato monosódico es un potenciador del sabor que ha sido responsable del "síndrome del restaurante chino"- consistente en dolor de cabeza, adormecimiento, malestar pectoral, debilidad, rubor y malestar abdominal - después de haber ingerido comida china.

Asma ocupacional

   En los adultos se ha demostrado que las partículas aerosolisadas del alimento pueden llevar al desarrollo del asma.

   El asma del panadero es un ejemplo de la exposición al grano de cereal aerosolisado que lleva al desarrollo de los síntomas asmáticos: tos y sibilancias.

   Después de la exposición a las proteínas del trigo, las pruebas del pinchazo de la piel para la detección de la IgE del trigo o del suero para las proteínas del trigo son positivas.

   El asma ocupacional se asemeja al asma alérgica, y se puede observar edema, hipertrofia del músculo liso de la vía aérea e infiltración eosinófila.

   Un factor de riesgo independiente de asma es la Anafilaxia fatal inducida por alimento.

   Se supone que la relación entre la alergia alimentaria y el asma, puede ocurrir debido a cuatro factores:

 1) Las células inmunológicas (linfocitos T) de la mucosa intestinal se activan en los pacientes con alergia alimentaria; estos linfocitos después estimulan la mucosa bronquial lo que lleva a la hiperreactividad bronquial.

 2) La alergia alimentaria puede ser solo la respuesta de un paciente cuya respuesta inmune se desvía hacia una reacción alérgica proinflamatoria.

 3) La exposición oral al alergeno del alimento o la inhalación de las partículas del alimento repetida crónicamente puede dar lugar a la activación celular crónica, con la liberación de citocinas inflamatorias que empeoran el asma.

 4) Finalmente, se sugiere que las reacciones a la ingestión del alimento pudieron haber sido diagnosticadas como exacerbaciones del asma; el broncoespasmo inducido por el alimento a menudo se manifiesta como un cuadro de anafilaxia, ya que hay un retardo entre la exposición al alergeno y el desarrollo de los síntomas respiratorios.

Manejo de la alergia alimentaria y el asma

   Se destaca que los pacientes con asma por alergia alimentaria deben realizar un tratamiento intensivo además de aprender a utilizar y conocer el manejo del dispositivo con epinefrina inyectable.

   El manejo agresivo del asma en un paciente con alergia alimentaria es primordial dado que estos pacientes tienen mayor riesgo de tener un cuadro anafiláctico fatal o casi fatal.

   El diagnóstico de la alergia alimentaria comienza con una historia detallada, tomando nota particularmente de la sincronización del inicio de los síntomas en relación con la ingestión del alimento. Las reacciones mediadas por IgE ocurren desde unos pocos segundos a minutos de la ingestión y raramente más allá de las 2 horas.

   Las pruebas diagnósticas en piel o in vitro, que permiten determinar los niveles de IgE específica para el alimento, deben adaptarse de acuerdo a la historia del paciente. Cuando la historia y la prueba específica no confirman ni refutan una alergia alimentaria convincentemente entonces se realiza un desafío oral con el alimento. Los desafíos se estructuran siguiendo un protocolo: el paciente ingiere un alimento sospechado bajo la supervisión y control del médico clínico. Los médicos alergistas realizan las pruebas teniendo preparada la medicación, el equipo y el personal para tratar un posible cuadro anafiláctico.

   Ante exacerbaciones inexplicadas del asma se puede investigar un alimento del que se sospecha es disparador del cuadro, teniendo un detalle cuidadoso de la dieta del paciente en lo referente a las exacerbaciones.

   La identificación del alérgeno y su eliminación junto con la ayuda de un dietista es a menudo muy provechosa para prevenir la exposición inadvertida al alérgeno.

   El reflujo gastroesofágico, la disfunción de las cuerdas vocales y la anafilaxia inducida por ejercicio deben ser incluidos en el diagnóstico diferencial, dado que la probabilidad de un incidente fatal o casi fatal es más elevada en los pacientes con asma alérgica y alimentaria.

   Muchos alergistas prescriben un dispositivo con epinefrina/adrenalina inyectable a cualquier paciente con asma y alergia alimentaria.

   La evitación del alimento causal es la base del tratamiento.

   Los pacientes deben recibir educación alimentaria así como asesoramiento sobre el tratamiento apropiado de la anafilaxia en caso de una exposición accidental.

Conclusiones

   El manejo dietario y una nutrición adecuada son importantes para evitar el alérgeno causal.

   Es fundamental la educación de los pacientes sobre los síntomas asociados a una reacción alérgica y conocimiento sobre el manejo de los dispositivos para la auto inyección de epinefrina y la instrucción de los pacientes para el uso apropiado de tal dispositivo.

♦ Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Especialista en Medicina Interna.

Fuente Dres. J Andrew Birda, A Wesley Burks Primary Care Respiratory Journal (2009); 18(X): XX-XX

 

 

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Fuente: www.intramed.net

 

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